Skip to main content

O por qué la IA generativa molesta tanto a la comunidad de artistas*

*Léase artistas, pintores, ilustradores, fotógrafos, diseñadores, creativos y otras hierbas.

Erase una vez un muchacho muy hábil con el lápiz. Era capaz de emular a cualquier dibujante de historietas del momento. A mano alzada, sin bocetos, sin diagramas. Simplemente se sentaba a la mesa, papel y lápiz y dibujaba una escena como si se la dictara un ser superior. El resultado era magnífico, casi indistinguible de un original. Tanto era su talento que consiguió empleo emulando a sus dibujantes favoritos. Le perdí la pista al terminar los estudios.

Espero y deseo que con el tiempo desarrollara su propio estilo en lugar de “copiar” a otros, por bien que lo hiciera.

Era como las IA actuales. Sabía cómo dibujar de tal manera. En realidad lo que sabía era dibujar. Aplicaba un estilo que a todos nos recordaba a tal o cual personaje y autor.

Podría decirse que eso era una impostura en toda regla. Sin embargo la admiración por su trabajo era tal que a nadie se le ocurrió decírselo.

Han pasado más de cuarenta años. Tenemos una herramienta llamada IA generativa que nos permite, a cualquiera, ser artista. Mejor dicho artistas. Sí, porque podemos ser cualquier artista, desde un pintor cavernario hasta un afamado visionario futurista. Cualquier estilo, cualquier tema, cualquier época está a nuestro alcance. Somos impostores totales.

¿No es así cómo deberíamos enfocarlo?

Comparado con la fotografía digital quizás lleguemos a alguna conclusión. Esta llegó para quedarse a pesar de la reticencia de muchos profesionales y aficionados a la fotografía. Destaco lo de “aficionados” porque mucha gente ha utilizado cámaras fotográficas durante décadas sin saber nada de fotografía.

Bien. Al inicio de la fotografía digital todo eran críticas. Que si la baja calidad, que si cualquiera puede hacer clic, que a base de “disparar” miles de veces alguna imagen sale bonita. Todo eran críticas desde el sector.

La fotografía digital ahora es “la fotografía”. Si te dedicas a hacer fotos con una cámara de carrete y revelarlas ahora mismo eres el raro.

Con la fotografía digital llego el retoque digital, ya se sabe, Photoshop y su larga historia de despropósitos en portadas de revistas con modelos y personajes de físico imposible. Otro aluvión de críticas y moralinas. Hasta que las nubes negras se dispersaron y hoy día todo profesional de la imagen digital utiliza Photoshop a pesar suyo. Si eres fotógrafo profesional y retocas las imágenes con Gimp eres un campeón.

Ahora estamos en la era de la IA generativa de imágenes y nadie impedirá que ésta evolucione cada día más y más, de hecho creo que es el tipo de software que más evoluciona a diario. Todo por ganar la carrera y ser la mejor de todas. Eso es bueno desde el punto de vista del usuario. Cada día dispone de una mejor herramienta.

La comunidad del arte de la imagen por ahora no opina lo mismo en un gran número de casos. O eso parece por el ruido que provoca. Igual resulta que quienes están muy de acuerdo no gritan tanto. El número de nuevos usuarios diarios de Midjourney, por ejemplo, es abrumador. No debe ser tan malo usar estas herramientas. Eso o el número de artistas impostores (recordemos, aficionados) crece de forma exponencial.

Todos podemos ser Dalí, Doré o Warhol. Aunque lo deseable es que seamos nosotros mismos y encontremos el estilo personal para nuestras creaciones. Durante ese camino es normal experimentar con otros estilos. Desde el momento en que tomamos un lápiz en nuestras manos imitamos a otros, copiamos la realidad y formamos nuestro propio estilo de dibujo, etc. Con las IA debería pasar lo mismo.

Llegados a ese punto ¿quién puede decir que tal o cual ilustración no es original?